Hay palabras que nacen de la boca de un único emisor y se dirigen hacia un único receptor. A su vez existe un abismo (un momento) entre la última que se dijo hasta la próxima que se va a escuchar en esa relación oral. Ese abismo puede durar segundos, ese abismo puede ser eterno. Cuando ese abismo es eterno, un abismo sin fin, eso es silencio en su máximo y más terrible esplendor.
EG. Papel Obras. Tn
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